Monumentos

 

Nuestra vecina más antigua, la torre Mocha (Torre de Güi), es sin duda nuestro referente histórico más destacado. Esta torre vigía servía para vigilar y dar la alarma mediante señales luminosas. Los vigías encendían una hoguera en su zona superior avisando así a la torre cercana, la de Lagos, la cual seguía con la señal hasta llegar al castillo, sito en Vélez.

Torre vigia

Lo que hoy en día son los pagos de El Morche era una zona llena de pequeños cortijos, en los que vivían los aparceros que cultivaban la tierra, bien la suya propia o la que colonizaban, tenían a renta de los grandes terratenientes. Tradicionalmente se cultivaba la vid, el olivo y el almendro. Posteriormente surgieron las huertas, sobre todo en las zonas de vega

En todos los cortijos había un pequeño corral en el que se criaban cerdos, conejos, gallinas, y otros animales de corral. La finalidad de esta cría era principalmente la obtención de un ingreso extra, y muy de vez en cuando, el consumo propio.

El núcleo poblacional de Huit tiene este origen. Sus primeros habitantes franceses, le dieron su nombre.

El núcleo poblacional de El Morche tal como lo conocemos en la actualidad comenzó como tal con las ventas de Tárraga y la venta Espinosa, alrededor de las cuales se fueron formando los núcleos de El Morche y La Carraca. Estas ventas, pequeñas fondas en las que paraban los viajeros de la época para descansar, para luego continuar su camino. contaban con un salón que hacia las veces de taberna.

Las primeras edificaciones, pequeñas casas de planta baja, paredes blancas y techo rojo; empezaron a construirse en el último tercio del siglo XIX, a ambos lados de la carretera Málaga-Almería.

El Morche era en un principio un pago de gran riqueza agrícola. Por ello hubo gente que pensó que en lugar de desplazarse allí a diario, sería más práctico construirse una casita al lado de sus tierras. Otros pensaron que su mar, su pesca, podría ayudarles a vivir más acomodados. Poco a poco las edificaciones se alinearon de forma anárquica alrededor de la carretera.

Para completar la identidad de núcleo poblacional, surgen las escuelas, los niños en una y las niñas en la otra.

La escuela de niñas, era una casa de planta baja situada la lado de la carretera que iba a Málaga, muy cerca de donde se construye hoy la iglesia. Era habitual que la maestra tuviese su vivienda en el mismo edificio de la escuela. La clase una gran habitación cuyo techo seguía la inclinación del tejado. El mobiliario escolar era robusto y austero.

La escuela de los niños, estaba en una casa próxima a la actual calle del Mar. Tenía una sala única en la que se impartían clases. El sol entraba por una pequeña ventana que había cerca del techo y cuando nublaba se quitaban un par de ladrillos de la pared para crear otra pequena ventana que completara la iluminación.

Poco a poco el pueblo fue creciendo pero El Morche no tenía iglesia y sus habitantes si querían ir al culto debía ir a Torrox. Por ello aunque fuera por ahorrarse el viaje deseaban tener iglesia propia.La familia Navas Hernández dono por 500 pesetas simbólicas el terreno, cerca de 2000 metro cuadrados, para su construcción. Eran tantas las ganas de tener una iglesia propia que la gente se volcó en su construcción, trabajando gratis. Unos hacían la mezcla de cal y arena. Otros hacian de albañiles. Y los que no podían trabajar por su edad hacían de vigilantes. Los cantillos que se unían para ir levantando los muros eran traídos por carros de bueyes desde las canteras de Almayate, toscamente cortados y de color amarillento.
Junto a la iglesia se construyeron dos escuelas una para niños y otra para niñas adosadas y comunicadas con ella.
El 17 de febrero de 1947, el Arzobispo, Santos Oliveira, colocó la primera piedra de la iglesia de El Morche.
Las obras duraron tres años y el 21 de noviembre de 1950 el obispo Herrera Oria bendijo la iglesia.

Inglesia antigua

La Iglesia Parroquial de Santiago El Mayor (siempre la conocí como la de Santiago Apóstol) se inauguró a principios de los años 50. En ese momento era el edificio más alto de El Morche. Sin embargo no desentonaba con las casas que se levantaban en sus proximidades. Mucho más voluminosa, era de estilo tradicional y líneas sencillas. De paredes blancas y tejado rojo.

La parte superior de la fachada era como una espadaña gigante que alojaba una única campana, sostenida por un yugo metálico, de reducido diámetro, anclado en las paredes del arco de medio punto que coronaba el hastial.

Un ojo de buey acristalado, situado entre el campanario y la puerta daba luz a la única nave del templo.

Unida al edificio principal a su izquierda una pequeña sacristía. En el lateral derecho de la fachada una cruz latina de obra